EMPECEMOS A ADMITIR LAS COSAS

De pequeña, tendría unos 10 años o así, pensaba como sería mi 25 cumpleaños por eso de cumplir los años el día 25, pues eso tonterías de niñas pequeñas…

Han pasado desde entonces unos 15 años desde aquellos pensamientos y hoy recién estrenado día 1 de octubre me quedan exactamente 25 días para cumplir 25 años.

La vida ha cambiado mucho, ya no soy tan pava (jajaja o eso creo yo), ni creo en los amores eternos, que a los 10 tampoco lo haría, aunque disney hizo mucha mella en mi para que vamos a mentir, pero no yo creo que eso era mas de los 15…de cuando creíamos que el tío con el que salias 1 mes era el hombre de tu vida, el padre de tus hijos, el que te haría café por las mañanas los domingos porque una cosa es segura si un tío te hace café los domingos por la mañana es el elegido, palabrita!
Lo de jugar a las muñecas…pues no mira porque siempre que puedo le quito la barbie a alguna niña chica y juego con ella como si volviera a tener 10, claro que mi barbie ahora no es una linda princesa sino que tiene una carrera y se pega juergas con sus amigas a costa de sus padres.

Siempre he pensado que lo mejor para mi sería cumplir siempre 20 años, supongo que fue una etapa bonita en mi vida y la rememoraría año tras año hasta cansarme de marearme tanto pero hay que joderse, esto no va a ocurrir aunque soñar sea todo lo free que nos gustaría que fueran los viajes en avión.

Ahora me río pero he de admitir que de pequeña era gilipollas. FIN

En el manicomio de tu pecho encerré a todos mis yos

Sin saber cómo, le abrí la puerta y se fue metiendo poquito a poco en mi vida, se ha colado por donde pocas personas lo han hecho y se instaló ahí, en mi cabeza, justo en medio de mi pasado y de mi presente. 

Le dí cabida en mi alma y no me arrepiento pues la ha ido incendiando lentamente hasta el punto de que siento el fuego recorriendo mis venas cada vez que me toca, cada vez que me besa, cada vez que me mira…

Es tan bonito conocer a una persona que te haga hacer tonterías, que te deje sin palabras, de ese tipo de personas que no puedes dejar de mirar ni aunque te estés muriendo de sueño y si señores.

Setenta y tres días después, y con altibajos incluidos, digo “siempre se llega a alguna parte si se camina bastante”